Visitando los sueños.

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martes, 29 de marzo de 2011

Transfiguraciones de lo real.

Despertar y creer que todo terminó muchas veces resulta un engaño oculto.
Despertar y entender que la condición persiste a veces parece más sano, más congruente.

Hoy que los cambios permean un ambiente que parecía estático las preguntas y las respuestas entorno a una vida sin muchas complicaciones que comienza a modificarse, surgen...

Las miserias que invadieron la existencia, los dolores inexplicables y las imágenes de la tristeza no ayudaban a salir del vacío. Su luz creyó haberse perdido, la esperanza en algún momento pareció desgarrada, las oportunidades se mostraban negadas, sin embargo las constantes batallas la llevaron a comprender nuevas realidades y saber que los cambios no son siempre negativos. De esa forma pudo entender el pasado al que hoy renunciaba, ése que jamás olvidaría, que jamás negaría pero que estaba dispuesta a dejar de invocar, de utilizar y hasta de mencionar.

La luz dejó de estar encarnada al cuerpo, al cuerpo ajeno de la culpa, la desdicha y las -siempre- "justificadas" derrotas, la luz era una constante en el ambiente y ella debería decidir si quería tomarla o abandonarla, si sería capaz de esforzarse por obtenerla o una vez más dejarla ir pagando el precio en tiempos futuros.

El final de una historia poco estructurada, poco matizada pero muy vivida aún no aparece entre las líneas de una vida, entre las visiones de futuros, que lo único real que tienen es que son inciertos, sin embargo hoy buscan dejar una pista...

miércoles, 9 de marzo de 2011

La duda encarnizada en realidad...

Decisiones aún intermitentes, aún desdibujadas frente a dudas que carcomen la poca serenidad que hoy flota sobre mi vida.
Las respuestas suelen complicar la rutina, cuando su presencia se vuelve deseosa, misteriosa y poco predecible, cuando por más esfuerzos que se hacen pocas cosas cobran el verdadero punto clave de saciar la sed de preguntas.
Hoy me siento confundida y temo -como ello- cambiar mi vida, mi rutina y mis decisiones por algo que surgió a partir de una problemática específica -pero no intermitente-, por ello decidir entre seguir un impulso o continuar bajo un panorama de control implícito, frenan mis ganas de salir triunfante.
No quiero arrepentirme, pero cualquiera de los dos caminos abre posibilidades reales para que ello suceda, por un lado el compromiso, por otro las ambiciones personales, por otro las prioridades -esa salud mental tan necesaria-, por otro buscar sentido en nuevas experiencias que -espero no sea así- lleven a olvidar lo importante del presente.
Creo que desde que termine la universidad -vaya que me costó ese paso- no había valorado con tanta intensidad la maravilla que rodea la vida estudiantil, los beneficios, las oportunidades que tristemente no supe aprovechar.

¿Y mi confianza?

Y sentada frente al vacío, frente a la oscuridad su deseo a desaparecer se incrementó, ¿volar sería la mejor opción ante la crisis de eventos poco afortunados? La noche no ofreció solución, el día, la mañana, la tarde tampoco lo hicieron, era momento para cambiar el rumbo de los no sentidos, era el momento para aniquilar de fondo los deseos malintencionados de una vida en decadencia.

Entonces despertó, entonces se dio cuenta que la cama se había convertido en el campo de batalla ante su peor enemigo, su inconsciente... Ese lado poco explorado que día a día provocaba sensaciones de poca saciedad frente a un mundo que pedía a gritos libertad y confianza.

Los cuestionamientos eran muchos, la soledad era real, las ilusiones se habían perdido en medio de un gran y acomplejado sentido de inseguridad... Y es que darse cuenta que no hay algo más difícil de recuperar que algo propio, eso que en el andar constante de la vida se va desvaneciendo hasta desaparecer.