La incertidumbre envuelta el respuesta que jamás queremos oír define los miedos más profundos dentro de algo que -sin explicación alguna- llegó a posicionarse como parte de una constancia en la vida.
Lo extraño se ha vuelto común, los días vistos desde una realidad diferente, modificada, alterada son de hoy en adelante un hecho que no cambiará, son parte de una respuesta que tras tantos años de espera hoy se sabe irremediable, incontrolable, inestable.
El miedo a no poder expresar qué se siente, cómo se vive o siente deja plasmada una forma de ser que no sé si estoy dispuesta a seguir, la respuesta inconclusa -porque al final de cuentas no hay elementos que lo expliquen- llena de vacío una esperanza que vivió después de muchas derrotas.
Hoy la decisión marcará el camino -mi camino-, marcará las sensaciones ¿se quiere volver a inhibir lo que la vida ofrece día con día? ¿se quiere cubrir con el manto de las sustancias químicas la realidad de vivir y sentir? Las preguntas son complicadas y dolorosas sin embargo este círculo de confusión, culpa, tristeza y distracción lleva a planearse la posibilidad de una mejor vida, si es que a ello puede denominársele así.
No hay forma de evadir lo que existe, lo que está. No hay manera de ignorarlo porque se presenta en el día a día, en el segundo a segundo acompañada por esa sensación de ser ajena a todo lo que se mira, siente, escucha... a todo lo que se hace.
¿Será que este no es mi espacio? ¿Será que lo que todos llaman normal en realidad no lo es? Asignar una respuesta correcta a ello es tarea complicada, la verdad es que no comprendo en que momento después de haber crecido tantos años con lo que creía que era normal de pronto de un momento a otro fue invadido por esta sensación de no pertenecer al momento mismo, al cuerpo mismo, a la vida misma.
He escuchado definiciones, opciones, diagnósticos desde que tengo 16 años, tuve que someterme a enfrentar críticas alrededor de decisiones médicas y las correspondientes consecuencias, tuve que aceptar frente a todos que algo no marchaba bien y hoy después de haber creído que la batalla estaba ganada estoy aquí sentada sabiendo que no lo está...
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