Al amor hay que hablarle despacio,
hay que darle vida y espacio.
A la vida hay que darle salida,
hay que darle presencia y saliva.
La presencia permeada de encanto,
junto al ser que ha dado tanto.
Al amor hay que darle emoción,
para evitar ser usado cual poción,
que envenando el corazón,
terminé cual simple provisión.
Poco entenderemos de este largo o corto recorrido,
breve pero intenso podríamos asumir lo vivido,
sin embargo en el camino hay la posibilidad de superar lo prohibido,
y hacernos de una fuerza que muestre lo compartido.

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