Las quejas a veces son constantes, la insatisfacción en ocasiones parece eterna sin embargo ante cambios poco entendibles y realidad donde la inseguridad se apodera de la fuerza la debilidad se presenta como opción totalizadora.
Esta vez, como en el pasado, explicar lo que se vive y teme ya no es posible.
¿Qué sigue? Lo único que pido es certidumbre, tangibilidad, realidad todo ello porque estoy cansada de vivir en torno a lo poco explicable a lo asumible pero no comprensible.
Y con todos estos deseos en búsqueda de razones sólo pido fuerza, fuerza que me lleve a manejar situaciones fuera de la rutina, situaciones que hacen que el alma parezca debilitarse y a veces hasta rendirse.
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